¿Qué causa la Esclerosis Múltiple?
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta al cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. Se caracteriza por una respuesta anormal del sistema inmunitario que daña la mielina, una capa protectora que recubre las fibras nerviosas y facilita la transmisión de los impulsos eléctricos.
Cuando la mielina se daña, la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo puede verse afectada, provocando diversos síntomas que varían de una persona a otra.
Hasta el momento, no se conoce una causa única y definitiva de la esclerosis múltiple. La evidencia científica indica que su desarrollo está relacionado con una combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos.
Entre los factores que se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar EM se encuentran:
El sistema inmunitario ataca por error componentes del sistema nervioso central, especialmente la mielina.
Algunas personas presentan variantes genéticas que pueden aumentar su susceptibilidad, aunque la enfermedad no se considera directamente hereditaria.
La exposición a determinados agentes infecciosos, especialmente el virus de Epstein-Barr, se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Se han asociado con un mayor riesgo en diversos estudios.
Fumar se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar EM y con una posible evolución más desfavorable.
La presencia de uno o varios de estos factores no significa necesariamente que una persona desarrollará esclerosis múltiple.
¿Es contagiosa o hereditaria?
La esclerosis múltiple no es una enfermedad contagiosa. No se transmite de una persona a otra mediante el contacto físico, la convivencia ni las actividades cotidianas.
Tampoco se considera una enfermedad directamente hereditaria. Aunque los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo, tener un familiar con EM no significa que necesariamente se desarrollará la enfermedad.
¿A qué edad puede aparecer?
La esclerosis múltiple suele diagnosticarse en adultos jóvenes, con frecuencia entre los 20 y los 40 años, aunque puede aparecer a otras edades. También se presenta en niños y adolescentes, así como en personas mayores de 50 años, aunque estos casos son menos frecuentes.
La enfermedad puede afectar a personas de cualquier sexo, pero es más frecuente en mujeres.
La investigación científica sobre la esclerosis múltiple continúa avanzando. Actualmente existen medicamentos modificadores de la enfermedad, tratamientos para las recaídas y alternativas para controlar síntomas como la fatiga, los problemas de movilidad, el dolor y las alteraciones de la sensibilidad.
La atención multidisciplinaria, la rehabilitación y el seguimiento médico periódico también pueden contribuir a mantener la funcionalidad y mejorar la calidad de vida.
¿Es una enfermedad mortal?
La esclerosis múltiple no debe considerarse automáticamente una enfermedad mortal. Su evolución es variable y muchas personas viven durante décadas con ella.
Sin embargo, es una enfermedad crónica que puede provocar discapacidad y complicaciones importantes en algunos casos. Su impacto depende de factores como el tipo de EM, la actividad de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y las características de cada paciente.
Actualmente no existe una cura definitiva, pero hay tratamientos que pueden reducir la actividad de la enfermedad, disminuir las recaídas, retrasar la progresión de la discapacidad en determinados pacientes y ayudar a controlar los síntomas.